Cine de Arte y Ensayo: Carretera perdida

Aspectos de la narración cinematográfica en la película Carretera Perdida “Carretera Perdida”, es una película de David Lynch lanzada en el año 1997. 
La trama obedece a una historia cuyo tiempo no es lineal, 
está presente un conflicto interno y además el centro se
 encuentra en la psiquis del personaje principal Bill Pullman, 
 quien empieza a recibir videos y llamadas extrañas. Más adelante, este se verá envuelto en un asesinato, para posteriormente inmiscuirse dentro de su mente, proyectándose así una especie de realidad que parecería alterna, en donde está presente el ideal de su persona y de su esposa Patricia Arquette, quien es asesinada por Bill al inicio del filme. Esta obra se clasifica dentro de la narrativa de arte y ensayo pues comprende un relato que usa el tiempo y el espacio bajo una causalidad dominante donde su incompatibilidad espacial predomina en el montaje, opera un esquema de realidades objetivas, subjetivas y expresivas ya que las realidades alternas no cumplen con la norma canónica del cine y el director puede hacer uso de estados pasajeros que alteren una cronología lineal en la narración de la obra. 




 La dimensión simbólica de las imágenes se centra en la psicología humana,  y cómo opera la realidad en las diferentes subjetividades presentes en este filme. Una narración interpretativa se puede generar desde el psicoanálisis aproximándonos a comprender la psiquis de una persona, el mundo que lo habita cuando su propia realidad se encuentra alterada por la evasión para no generar un trauma, por la forma de un recuerdo o por la negación de un hecho como se muestra en Carretera Perdida. 

 La actividad mental que se materializa en la imagen es la fantasía. Hay una combinación de lo cotidiano, pero también de lo onírico. En el texto “La narración en el cine de ficción” (1985) escrito por David Bordwell, este dedica unas páginas para hablar acerca del cine de arte y ensayo, diciendo lo siguiente:


 Naturalmente, el realismo del cine de arte y ensayo no es más «real» que el del filme clásico; es simplemente un canon diferente de motivación realista, una nueva vraisemblance que justifica opciones compositivas y efectos específicos. Ciertas formas específicas del realismo motivan una imprecisión de la causa y el efecto, una construcción episódica del argumento y un aumento de la dimensión simbólica del filme, a través de las fluctuaciones de la psicología del personaje. (p.206) 






 En Carretera Perdida, ese aumento de la dimensión simbólica 
se halla presente cuando su protagonista se niega a aceptar el plano de la realidad, 
sus limitaciones de conocimiento en el desarrollo
 del personaje se ponen de manifiesto, 
tras cometer el homicidio, pero más allá de sentir culpa debido a sus acciones, 
 recurre a la fantasía y lo onírico buscando lo que jamás fue,
 presentándose a sí mismo como el hombre que su esposa hubiese deseado que fuera.
 Dentro de su psicología está predominando el arquetipo de los celos, explicándolo 
desde un punto de vista del psicoanálisis (que es la que predomina en esta película), 
el Ello cuyo contenido es inconsciente y consiste
 en la expresión psíquica de las pulsiones y deseos, 
está en conflicto con el Yo y el Superyó. Bill Pullman denota ese Ello cuando
 busca desesperadamente reconstruir la imagen de su esposa, 
desde una mujer completamente diferente, la cual encuentra
 placer en él cuando su imagen también cambia; su deseo es lograr 
complacerla para evitar que esta se vea con otro hombre, pero aún
 desde el plano de la fantasía, esto resulta imposible.




                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                






                             





 Según Bordwell (1985), el cine de arte y ensayo se apoya en la causalidad psicológica de los personajes, estos se deslizan pasivamente de una situación a otra y también se abren algunas lagunas a medida que avanza la historia, la cual puede también crear algunos tipos de confusión en el espectador. Una de las distinciones entre el cine clásico y el cine de arte y ensayo, es que en el primero es más predecible la continuidad y finalización de la historia, mientras que en el segundo es realmente inesperado lo que está por suceder, además de contener finales mucho más abiertos. Las técnicas fílmicas, puestas en escenas y los planos giran todos en torno a expresar el estado de ánimo del personaje, dramatizar sus estados de ánimo y procesos mentales. 







 En la construcción que propone el cine de arte y ensayo, también es menester mencionar el flashforward, este recurso narrativo está presente en la película mencionada e influye en el tiempo de la obra, consiste en dar un salto temporal hacía adelante para volver después al presente. En Carretera Perdida, esto se ve reflejado cuando su protagonista cae en prisión, entra al plano de la fantasía y nuevamente regresa al presente que “abandonó”. Este aporte narrativo se da específicamente para que el espectador empiece a conectar la trama, a través de un nuevo hilo que debe ser lo suficientemente realista para una narración global que mantenga una coherencia en el tiempo transcurrido y ayude a comprender esas acciones dentro de la historia. 

Todo este compendio teórico en el cine de arte y ensayo se concreta a partir de una nueva visión sobre la representación de las realidades subjetivas que emergen en un multiverso de posibilidades, donde la psiquis individual/subjetiva, son la forma, el estilo y la estética de cómo presentar, a través del séptimo arte, una mirada alterna a una realidad que se puede contar sin una norma canónica obediente, para alterar un paradigma y hacer de una historia un rompecabezas mental.

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