Poética Cinematográfica: La Niña Santa, 2004

 

Lucrecia Martel es una figura vanguardista en el cine hispanoamericano, su narrativa capta la realidad desde la crudeza, el mundo visible que se quiere ocultar, lo que no se dice pero se transmite por ondas sonoras y la vida misma como un absurdo al cual está inmersa en múltiples dualidades. Martel habla de nuevas estructuras del lenguaje para enunciar y percibir el hilo de una historia de manera que perturbe la mente del espectador, que se inquiete, se impaciente con una historia donde su enunciado se corte, quede inconcluso y de paso a la percepción, al uso de los sentidos, en especial de la escucha para rellenar esos silencios que quedan a mitad de camino, como lo expresa en una entrevista:


La visión siempre supone una acción de sujeto sobre el mundo (la vista va al objeto), en cambio en la escucha es al revés (las ondas vienen al sujeto). Ver, que en realidad es el mundo viniendo a tus ojos, es representado como nosotros yendo hacia el mundo; escuchar, es cambio, lo representamos como las cosas viniendo hacia nosotros (…) cómo el sonido nos pone en un lugar de humildad con relación a la observación.” (Lucrecia Martel: por una representación sonora del mundo , pág. 135)

De esa manera logra capturar la esencia de su cine, como queda demostrado en La niña santa (2004) película que participó en el Festival de Cannes y ganó una palma de oro por mejor película, es un film que encubre un deseo lúgubre como especie de misión a la que Amalia decide poner en marcha, manteniendo una tensión que gira en medio de un ambiente religioso, conservador pero que al tiempo convive en medio de un pensamiento del tipo cientificista pues es en Ciénaga, Argentina, lugar donde ocurren los hechos, que se lleva a cabo un congreso de medicina.

Parte del mundo al que Amalia pertenece y del que se ha servido para construir su propio criterio, está mediado por creencias religiosas, dado que su educación transcurre en un instituto eclesiástico, las enseñanzas están enmarcadas por el buen camino que a su vez está direccionado por la palabra de Dios y lo que las escrituras bíblicas toman como ejemplo para que una vida humana no se desvíe pecaminosamente en la perdición. El tema que abordan en el argumento de la película es la vocación y cómo distinguir entre las tentaciones del diablo y el llamado de Dios, es por esto por lo que Amalia dice que ya tiene una misión y posteriormente encontrará situaciones para llevar a cabo esa manifestación que le ha sido dada y por la cual pretende salvar el espíritu de un hombre.

Para Martel, es el sonido que organiza la poética y el deseo de los personajes lo que da paso a la aparición del espacio y el tiempo; su relación con el uso del lenguaje se centra más en lo no verbal objetando qué: “El cuerpo está lleno de movimientos que muestran pensamiento” (Lucrecia Martel: por una representación sonora del mundo , pág. 138) por lo tanto demuestra cómo muchas veces en las escenas sobran las palabras para narrar y darle forma a la historia a través del sonido.


“Las poéticas cinematográficas, no consistiría en designar o definir (subrayar) las cosas sino en irrumpir como un destello, producir resonancias, luminiscencias que nos permitan atrapar (ver, sentir, palpar), por un instante, algo del fluir del mundo; una pequeña perforación en lo distinto, lo olvidado, lo imprevisto o lo nunca antes percibido”.  (Martins, 2019)

Ejemplos de la cita anterior se pueden encontrar en escenas como la del hombre que utiliza una especie de instrumento musical, poco convencional, que pareciera funcionar con el tacto, y es esta acción poética lo que atrae una afluencia de personas hacia el sitio para escucharlo, pero también lo que logra Martel cuando expresa la magna importancia del sonido en una película; un lenguaje que se sirve de la música para intervenir como narradora de los sucesos que dan continuación al hilo de la historia; minuto 50 o 60: El doctor acerca ligeramente su pelvis de tal manera que se empuja hacia los glúteos de Amalia con clara intensión. Sin embargo, el montaje que habla a través de un lenguaje no verbal, donde la sucesión de imágenes son tan palpables que producen resonancias en las emociones de un espectador que se atreva a dejarse llevar por la intriga, por esa pequeña perforación que genera lo distinto, debe experimentar una dialéctica auditiva que le permita interpretar los silencios de las voces y leer los gestos de los actores, por eso se convierte en una acción poética y cómo lo expresa Martel las posibilidades del cine son infinitas porque las diferentes realidades se cruzan en la calle y conviven unas con otras, aquí no se trata de la clausura que censura la posibilidad de, sino sobre el cómo se percibe el universo de realidades paralelas que somos como humanos.

https://www.youtube.com/watch?v=fNLcRkG4qz8 (Escena mencionada)

La niña santa juega con mundos opuestos que coinciden desde perspectivas diferentes, un simposio de medicina en un pueblo de Argentina; unas jóvenes que se preparan para su vocación en una escuela religiosa; Amalia, una joven encontrándose a sí misma, hurgando en su sexualidad, buscando una misión y creyéndola encontrar; Doctor Jano, un hombre que aprovecha, se ve involucrado, se inserta, ( posibilidades que operan y en las que puede inferir la perspectiva del espectador) en una especie de triángulo amoroso que finaliza en la incertidumbre de no saber realmente qué fue de aquellos personajes, pero que deja a la audiencia una puerta abierta a crear posibilidades.

 





Referencias:

Lucrecia Martel: por una representación sonora del mundo . (s.f.).

Martins, L. M. (4 de Septiembre de 2019). Obtenido de Revista icónica: algunas consideraciones sobre lo poético cinematográfico: https://revistaiconica.com/algunas-consideraciones-sobre-lo-poetico-cinematografico/

 

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